Decenas de mujeres hacen del patinaje un hobbie en un ambiente de plena amistad. Algunas rondan los 40 y otras superan los 50 años. No temen a las caídas y muchas ponen su gran empeño
posadas. Todas se ven sonrientes y plenas. Están en constante rotación alrededor de la pista. Son mujeres de varias edades que una vez calzadas con sus botas comienzan a deslizarse en la Academia de patines Hot Wheels; por Almirante Brown y Lavalle.
Desde hace cuatro años, un grupo de mujeres que rondan los 40 y hasta poco más de 50 años se autodenominaron como parte de la Escuelita de Patín para Adultos y se deslizan junto a las chicas más jóvenes en completa armonía.
Sin embargo, la presencia de las mujeres mayores se multiplicó tanto que debieron repartirse en dos turnos; a las 20 unas y a las 21 otras.
En la ficha de inscripción figuran 130 mujeres mayores, aunque no todas asisten con regularidad.
Los martes y jueves son los días de la cita femenina. No se trata de ninguna competencia deportiva, sino de una práctica de entretenimiento saludable y en la que sólo hay una ínfima presencia masculina.
Las “chicas hot somos todas”, coinciden las simpáticas patinadoras en referencia al nombre de la academia.
Lo curioso es que muchas de las mujeres que integran la Escuelita de Patín para adultos jamás hicieron una práctica parecida.
Tal es el caso de María Silvia Pastor, que pasó de espectadora en los entrenamientos de su hija a ser una de las chicas “hot”. Cuando su hija cumplió 17 y dejó los patines ella decidió subir a la pista.
Parecería que su cuerpo asimiló los movimientos de tanto observar a su hija y hoy, a cuatro años de haber comenzado, ya hace varias figuras artísticas, como la denominada “paloma”, donde se necesita de bastante equilibrio y fortaleza corporal.
Mientras aprendía “me caí poco y nada”, contó Pastor a El Territorio y añadió que si sucede “no termina doliendo, por eso tenés que hacer una buena elongación”. La mujer dijo que para ella el patinaje “es una distensión” y confesó entre risas que “más venimos a hablar que patinar”.
Muchas tomaron la decisión de dejar los quehaceres domésticos para cuidar su cuerpo y darse un tiempo para sus amigas.
Noemí Medina (44) es administrativa y comenzó a patinar hace cuatro meses. Admitió que si no lo hacía “estaría mirando televisión en mi casa, cocinando o cenando. Es la hora en que uno está con sus maridos”. No obstante remarcó entre risas que el trabajo físico que hace sobre los patines le encanta a su pareja porque “está tratando de ver como me hace adelgazar”.
Por su parte, Cintia Torino (37), que trabaja en una empresa de transporte, no abandona en ningún momento del día todo lo relacionado con las ruedas: Complementa el patín con el spinning (bicicleta fija) que hace tres días a la semana. “Comencé de cero y ahora empecé a hacer figuras (artisticas)”, dijo Torino. Consideró que para patinar “se necesitan de bastantes caídas. Pero aprendés a caerte y cuidarte”, remarcó.
Torino considera que el patín “es una recreación, es una liberación, te ayuda a combatir el estrés”.
Las chicas se deslizan sobre sus piernas firmes. Ninguna muestra temor a caerse en la pista aunque siempre suscita algún movimiento exhigido que termina en desplome, algo que le puede suceder hasta a la más experimentada en el deporte.
La instructora de patín, Graciela Garau (39), dijo con seriedad: “Hemos tenido accidentes. Y un adulto, cuando cae, se lastima mucho mas fuerte. Sí, es peligroso. Pero por ese motivo estoy diciendo todo el tiempo que lo hagan despacito”. De todas maneras, la patinadora es la que debe ponerse sus reglas, más allá de la presencia de una instructora. Tal es el ejemplo de una mujer que patina desde pequeña y que integra la Escuelita para Adultos.
Garau comentó: “Hay una abuela que patina que tiene 50 años mas o menos. Esa señora patina, baila…hay que verla. Le encanta bailar. Hace figuras. La mayoría de las chicas que vienen acá les encanta bailar. Algunas tienen vergüenza por eso primero pero intentamos soltarlas. Ponemos música y yo hago un poco de locura para que comiencen”.
El fin de semana pasado hubo un torneo de patín en Hot Wheels para las más jóvenes. Uno de los jueces nacionales les recomendó crear en la academia una categoría de veteranos entre las patinadoras mayores.
Aunque la propuesta no ha sido decidida en la Escuelita para Adultos, las mujeres seguirán girando sobre la pista con el único motivo de celebrar una reunión amistosa que tonifica músculos y condimenta el buen ánimo.